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martes, 9 de diciembre de 2008

25 años de Democracia

Nota para antes de leer: El redactor de esta nota duda profundamente que más de diez personas lean el artículo hasta el final. El redactor de esta nota no se recibió de licenciatura alguna todavía; terminó, y tarde, sus estudios secundarios; duda profundamente de su identidad genérico-sexual, tiene severos problemas de supraorgasmia y multimelásmicos; el redactor de esta nota asume que es pavorosamente virgen. El redactor de esta nota no quiere ni busca ser un ejemplo a seguir, a lo sumo sí para sus hijos. El redactor de esta nota concluye que le importa un bledo lo que los lectores opinen de su situación personal. El redactor de esta nota milita activamente desde hace menos tiempo del que desearía, pero, sin duda alguna, tiene más edad de la que desearía. El redactor de esta nota pide disculpas por los exabruptos cambios de humor, de metodología investigativa, de diagramación, de realización, y sobre todo, de redacción; pues no resulta simple mantener una línea de cordura firme, fría, y conservadora ante ciertas emociones. De igual manera, el redactor de esta nota agradece ser leído, criticado, alabado, insultado, vituperado, echado a menos, divinizado, amado, odiado, y muchos etcéteras. Dedica este artículo, simplemente, a quien lo tome para sí, y pueda aprender de él, de alguna manera, disfrutarlo. Y, el redactor de esta nota, agradece haber sido inspirado por su novia principalmente, luego por su Acosamalotl, sus amigos y amigas, sus contactos, sus Camaradas, sus lectores, sus NO lectores, sus enemigos y, muy especialmente, por sus olvidados de ayer y hoy, y los que ya me olvidaron, o están en ese proceso.

25 Años de Democracia.

Hace veinticinco años que estamos en Democracia. No, no estoy en contra de la democracia; demuestra ser una, sino la más efectiva forma de gobierno. Pero vamos al inicio de la cuestión; la democracia es una máscara para legitimizar al capitalismo; y a no confundirse, “legitimar/legitimizar”, no es lo mismo que “legalizar”. Ejemplo versátil, de terreno árido: cuando el matrimonio presidencial nos dice “Aeropuertos Argentina 2000” está haciendo referencia a un incremento de la calidad aeroportuaria en general, desde lo estético, hasta lo estrictamente técnico y administrativo. Con esta sencilla publicidad, el gobierno (o bien, esta democracia), intenta LEGITIMAR ante la sociedad, el hecho de que su publicidad “A.A.2k” significa un avance extraordinario en materia de vuelos comerciales y servicios; pero no hay que mirarlo con muchos aumentos en los lentes para darnos damos cuenta que sí, que hay un incremento, pero el incremento no solo es puramente estético, sino también es un incremento desmesurado de las subvenciones multimillonarias que reciben las empresas aeronáuticas privadas y/o extranjeras, es un incremento de la “masa salarial” con sobres por debajo de la mesa a sus empresarios, y un incremento del agujero de los bolsillos de los trabajadores aeronáuticos que, obviamente son argentinos en su mayoría, pero también los hay brasileros, colombianos, chilenos, peruanos, etc… sobre todo, en “puestos que merecen la categoría” y toda “esa manga de vagos a los que les gusta la mano dura”, como los describe Duhalde en esas sutiles frases que brindó a CQC. Vamos a otro; este, a diferencia del anterior, es un ejemplo muy, muy claro de legitimación: En la Constitución Nacional figura que es ley la condena a la trata de mujeres; pero dentro de la sociedad está LEGALIZADO que a las mujeres se las trate… mal; premiándolas por su labor con redes de prostitución infantil, laureándolas con las condenas de medio año o directamente con absoluciones (éstas se encuentran entre las más frecuentes) a sus ex parejas golpeadoras o violadoras de sus hijos. Está legitimado en esta sociedad que la sociedad misma tiene que ser así, por eso el machismo es una cuestión cultural, y no natural. NADA de esto es natural, por orden de la naturaleza, pero sí es cultural aceptar que una mujer cobre mucho menos que un hombre, aunque sea el mismo puesto de trabajo, es cultural aceptar que una mujer sea considerada poco menos que un animal cuando le dice a su pareja “me voy de casa”, y es cultural aceptar que Romina Tejerina esté encarcelada. Hace veinticinco años que estamos en ESTA democracia, una democracia completamente indirecta, incompleta, insatisfecha de sí misma, insuficiente, abúlica, y por demás dictatorial. Vamos todos a vivar a las calles a la Democracia, estoy de acuerdo, pero tengamos cuidado y pensemos dos veces en la Democracia que vamos a vivar y sobre la cual vituperarán (educación primaria mediante) las siguientes generaciones. Esta nueva, joven y vigorosa democracia ha sido parida y partera a la vez de dos criaturas nefastas para ella misma como lo fueron Carlos Saúl Ménem, y Fernando De La Rúa, por no nombrar a su último engendro, los Kirchner, ese monstruo poseído por el demonio de la burocracia. Y esta democracia nos enseña a leer, nos enseña a que los culpables deben ser encarcelados, nos enseña a reabrir las causas de la dictadura militar, nos enseña a preparar el copete y la banderita para el festejo del bicentenario, y esta misma democracia nos enseña a leer entre líneas que NADIE la eligió. Y volvemos con esto al principio. Yo no elegí a Cristina, con esto quiero decir que, no solo no la voté, sino que tampoco la elegí para que ella se postule. Entonces ¿democracia? Vamos a los zapatos de la persona de dieciocho años que figura por primera vez en un padrón, en un padrón del año 2007, y figura por primera vez encerrado en un cuarto oscuro, y prefigura, mirando escuetamente la enorme (por última vez, enorme) cantidad de boletas arriba de las mesas del colegio al que le ha tocado ir a votar ¿y? No le queda más chance que elegir; tiene que elegir entre uno de todos estos candidatos, o también puede elegir dejar su sobre en blanco, cortar boletas, etc… muchas cosas puede elegir; pero en cuanto a entidades personales se refiere, él no eligió que se postulara, por ejemplificar, Néstor Pitrola, el tampoco eligió que se postulara Rodríguez Saá, tampoco eligió a Cristina; y más del 50% de gente que votó a Cristina, tampoco sabe que ella, anteriormente, fue senadora; y muy pocos apenas sabían que está recibida de abogada; lo que la mayoría sí sabía, es que Cristina es la compañera del hasta entonces, actual Presidente, Néstor Kirchner, el mismo presidente que envió tropas a Haití, el mismo presidente que militarizó fábricas y prometió a uno de sus gobernadores predilectos hasta aquel momento, Jorge Sobisch, el envío de tres mil Cascos Amarillos, por si la cosa “tendía a insurreccionarse demasiado”, el mismo que puso a siete mil gendarmes en las puertas de la fábrica Mafissa, en La Plata, el mismo presidente, (repito, democrático) responsable que no haber resguardado la integridad física de Jorge Julio López y, luego, de haberlo hecho desaparecer, (todo esto, misteriosamente, claro está); el mismo presidente, cuyo cuerpo de oficiales de la policía bonaerense, cuenta con un generoso 70% de efectivos que participaron, y muy activamente, en la última dictatura militar, el mismo presidente cuyas empresas están siendo dirigidas por la totalidad de sus empresarios golpistas; sí, el 100% Y sí, este año es “El Año de LA Democracia”, el año de la democracia Indirecta de ellos; el año en que se festeja, por ejemplo, que gracias a la democracia, Cristina pueda haber votado la ley Antiterrorista ¿cómo llegó esta Ley al país? Por presión del Camarada Bush, obviamente ¿cómo fue legitimada y, lo más grave, legalizada? Por una horda suficiente de diputados y senadores de su propio partido, que representan más del 50% del total de ambas cámaras y que beneficiarán el voto de leyes que a este gobierno se le ocurra. ¡Viva la Democracia!, salvo por el último tropezón; las retenciones a los sojeros, y a toda esa patria de patrones que explota los campos del pueblo, explota al pueblo sobre sus campos; campos, soja, dinero, y retenciones que no son nuestras. Pero los dueños de la Democracia, por medio de la propaganda amarillista, (y sensacionalista también), la transformaron en “La Lucha de todos los Argentinos”, como también están haciendo con la crisis internacional; y sí, es evidente que LA BURBUJA reventaría; lo que dejó y mantiene aun a millones de casas a precios escalofriantes, y a una taza mensual móvil DE MÁS DEL 15%, es muy obvio que hoy tengamos que ver a estadounidenses y latinoamericanos en Estados Unidos, durmiendo en autos particulares, o directamente en las vías por causa de esta invención del capitalismo. Volviendo al asunto de la Democracia que estamos seguros de festejar, no hay que dejar de recordar el impune episodio autocrático que duró desde 1989 a 1999, lo que es y será reconocido por todas las generaciones como “La Década Menemista”; esa democracia que terminó dejando un arsenal oculto en Río Tercero, pero no por mucho tiempo, porque la idea de estallar la ciudad cordobesa, Río Tercero, el 3 de Noviembre de 1995, recién estrenado su segundo mandato, dejando a siete personas muertas y trescientos heridos, no se hizo esperar; al igual que las ochenta y cuatro víctimas mortales del atentado a la AMIA, así como también la muerte “accidental” de su propio hijo, Carlos Ménem Júnior, y de los doce testigos directos del accidentado helicóptero, todos ellos muertos horas antes de ir a declarar. Pero insisto, y volveré a insistir mientras falten años por rememorar, en volver al renacimiento de este enjambre de autócratas añorantes de las hogueras, que solemos llamar, legítimamente, representantes demócratas. ¿Se acuerdan de la “R.A ‘83”? Yo, sí; aunque debería decir “yo, NO”, (aunque en mi casa aun hay afiches de aquel mamotreto con cuernos, muchos cuernos, por cierto, ya veremos por qué); y debería decir “no recuerdo” puesto que aun faltaban dos años para que este narrador naciera y, en ese entonces, ni la democracia ni yo, estábamos en los planes de nuestros respectivos progenitores; pues tanto mis progenitores, como los progenitores de la Democracia, aún no se conocían entre sí, o simulaban conocerse. La R.A ’83, fue el mensaje central de la campaña presidencial de la Unión Cívica Radical para las elecciones de aquel 30 de Octubre de 1983. Haciendo un no poco coincidente con el sensacionalismo, juego de palabras con sus iniciales, dio a conocer el elocuente mensaje: Raúl Alfonsin ’83 = República Argentina ’83; en pocas palabras “YO soy la Democracia”. Volvía a sentirse la palabra “República” nuevamente abrazada a su hermana, “Democracia”, y los elementos golpistas se sentían tambalear desde sus bases. Lo cierto es que la Democracia, en ese caso, martirizada hasta la náusea, fue uno de los primeros Aparecidos luego de la dictadura, y a su cara más visible, Raúl Alfonsín, le tocó lidiar con una crisis lo suficientemente fulminante para que la misma Dictadura tenga que llamar a elecciones. De la Dictadura heredó una frondosa deuda externa, la desaparición del eterno modelo por sustitución de importaciones, la herida de muerte que le atizaron a la industria nacional, a la educación bañada con la sangre de la analfabetización, la enorme cantidad de desempleo, y la tan recordada “oligarquía diversificada”, formada por esas “Empresas al Servicio de la Patria” que se fraguaron todas juntas al calor de su propia condición, como proveedores del Estado, seguido de una marejada importantemente numerosa de empresas multinacionales, el ya adultescente sector financiero que seguía especulando, (y creciendo apoyado en los hombros de las entidades bancarias) y los sectores agroexportadores pampeanos; todo este embrollo formaba esa “oligarquía diversificada”. Pero la U.C.R., lejos de hacerse cargo tan temprano de sus tareas para la casa que tan en orden está, rebosa alegría, y por triplicado: consiguió democratizar lo indemocratizable, tener mayoría absoluta en la Cámara de Diputados, y vencer a Italo Argentino Luder, lo que significaba vencer, por vez primera al P.J. Lo demás, es la vértebra de siempre; con promesas de “Paz Social”, garantías institucionales, respeto por los Derechos Humanos, un recorte drástico en los gastos militares y un reordenamiento en los sindicatos seguida de una denuncia por un supuesto pacto militar-sindical, se metió al pueblo en el bolsillo. Volviendo a la crisis que le tocaba sufrir a la democracia, nada mejor que recurrir a cadenas de farmacias nacionales, formadas por sus ministros, y darle unas buenas dosis del remedio más infalible; el ajuste, el presupuestario, y el de correa también, porque, ¡claro! ¡Recién a mediados de 1984 se dieron cuenta que la industrialización era como pedirle pan a Luis XVI!. Y la deuda seguía venciendo sus plazos a una tasa porcentual que se parecía más a una palangana porcentual, y la inflación comía las sobras de lo que la clase trabajadora pudiera ahorrarse. Y, en este contexto, los remedios, (ajuste, y el famoso “Plan Estabilizar”), tan laboriosamente preparados en los laboratorios ministeriales, terminaron siendo el más ácido de los venenos. Y lo peor: los préstamos stand-by… aquel tema de “renegociación con el Fondo”, con el que tanto se llenan la boca los Kirchner, se refiere justamente a eso… ¡¡¡Cómo hacer para pagar la cantidad de préstamos stand-by que se pidieron durante catorce años de Democracia!!! Bueno, invención radical fueron. Para apaliar la pálida imagen, la democracia creó el “Plan Austral”, con la idea de estabilizar la moneda ¡et voilá! La moneda se estabilizó: Un dólar = Un austral… pero se ve que a la oligarquía y a los grandes bancos, no le plugo el acuerdo, y la paridad duró lo que tardó en llegar el Plan Primavera; menos de dos años. La hecatombe fue en 1989, cuando se llegó a una situación de quiebre casi total de todas las instituciones estatales. Ahí nace otra de las hijas de la Democracia: la hiperinflación, es decir, precios más escalofriantes que una tiza frotada contra las uñas. Y no exagero: los precios de los productos básicos ¡¡¡aumentaban a un 3% por hora!!! Y hasta el dinero había perdido institucionalización, pues ya no se aceptaba como medio de pago. En el plano político, solo tuvo que echar un vistazo a la Constitución para darse cuenta que ¡Ups, acá dice que el grado de Comandante en Jefe de las FF.AA debe ocuparlo el presidente! ¡Formidable descubrimiento! Pero… ¿por qué tardó tres años en traspasar el cargo mientras en la democracia cívica radical seguía desapareciendo gente? Obviamente, los militares no iban a ser menos, entonces por presión, Alfonsín tuvo que cerrar los ojos y cometer… algunas injusticias, como reconocer aquellas cuestiones referidas a la responsabilidad de los represores. Raúl Ricardo se tuvo que cenar el cuento de la Buena Pipa, bien dispuesto sobre la mesa, con velitas para cuatro; y, para no dejar los platos sucios, lo limpió con una esponja que quita todas las manchas al instante: la “Teoría de los dos Demonios”, por lo tanto, Rául Alfonsín, no dudó un solo instante en estrecharle la mano a los tres comensales de la Junta Militar, brindando a su prosperidad, y reconocer la dictadura como una Guerra contra la Insurrección. Como breve repaso, le encantó bañarse en su doble discurso, primero, con las aguas termales que le brindaba la condena a los militares, con el conocido Juicio a las Juntas; pero al muy poco tiempo, se quitó el barro termal de los ojos con el manantial que le ofrecía la aprobación de la ley de “Punto Final”. Este es el marco que se le presenta al presidente; el habitual descontento e indignación de las masas, y la abdicación de su trono de Mr. Simpatía que éstas le habían ofrecido tres años atrás, cuando emerge la contradicción desde la profundidad de las arterias de este doble discurso: el represor que les voy a presentar es conocido; y no es como su apellido lo afirma; es, más bien, de sabor desagradable: Aldo Rico, Teniente Represor Coronel, que irrumpe en la escena (¡¡¡casualmente en Semana Santa!!!, el 16 de Abril de 1987) guiando a un grupo un poco desatornillado: Los Carapintadas. Éstos exigían aumento de presupuesto, y levantaban una banderita, por medio del Mayor Ernesto Barreiro, más contradictoria que sus propias ilusiones: acusaban abiertamente al gobierno de ejercer una campaña de agresión contra las FF.AA. A su vez, sirvió todo esto para tapar un poquitito la mierda que venía pisando Alfonsín y, ante la evidente amenaza, todo el pueblo, el mismo despotricador, salió a las calles nuevamente a intentar frenar la avanzada carapintada. Como no puede ser de otra manera, Alfonsín, no contento con haberles dado su perdón a la Junta Militar, acordó con Rico, cedió terreno, y las cosas fueron como al fusil le gusta: rápido y a los tiros. No termina todo ahí, porque, como frutilla del postre, quedaba el regalito de Semana Santa; sí, la ley de “Obediencia Debida”, dictada el 8 de Junio de ese mismo año, dos meses después del rico apretón. Cabe destacar también, sin que me olvide, la ley 23.062, que instituyó una total amnistía a favor de Isabel Perón ¿qué significa esto de amnistía? Según esta norma ningún juez podía juzgar a la ex presidente por los delitos cometidos durante su gobierno ya que fue echada por un golpe militar y no por medio de un juicio político. Expresamente decía que “los jueces carecen de legitimación para juzgar a las autoridades constitucionales destituidas por actos de rebelión, por ausencia del presupuesto representado por el desafuero parlamentario o juicio político previstos constitucionalmente”. ¡Perfeco! Con esto comenzaba la democracia y se establecía el pacto de Impunidad. Completando el círculo numérico: Para tener en cuenta quienes se han beneficiado en estos años de democracia burguesa, la deuda externa aumentó de 45.000 millones de dólares en 1983 a los actuales 179.400 millones de dólares. La participación de la masa salarial en el PBI en 1983 era del 38,47% hoy es apenas del 29%. Mientras que la desigualdad entre los ingresos de los más ricos y los más pobres aumento de 12 veces más en los años de dictadura a las 30 veces a favor de los más ricos de la actualidad. Demás esta decir que los grupos económicos que se impusieron en la dictadura son los que hoy se mantienen en la cúpula del poder económico. La democracia burguesa argentina es un producto de la derrota de la clase trabajadora por el genocidio y de la Nación frente al imperialismo en la guerra de Malvinas. Las libertades democráticas fueron conquistadas por la movilización obrera y popular y no por los partidos patronales. Tras el quiebre de la dictadura en 1982, los partidos nucleados en la Multipartidaria –UCR, PJ, Partido Intransigente, el MID, el Partido Demócrata Cristiano, y con el apoyo desde la izquierda del Partido Comunista– hicieron todo lo posible por acolchonar su caída y pactaron dejar la transición en manos del genocida Bignone, que pretendía una autoamnistía por los crímenes de la dictadura, para sostenerla más de un año hasta garantizar las elecciones.
El ojo atinado de Rosendo Fraga acierta al afirmar que “la imagen de Alfonsín hoy, no es buena en la opinión pública, pero sí lo es en la política y es en este campo donde radica su valor simbólico”, pues lo que nos legó Alfonsín es puramente simbólico, inclusive hasta en su accionar político, dejando atrás cualquier tipo de debates que puedan establecer una relación directa entre la democracia con Alfonsín, y la democracia que dejó éste. Pero se equivoca, Fraga al decir que el Pacto de Olivos da la nota de sorpresa en su gestión, pues más que sorpresa es una doble traición, primeramente al pueblo; secundariamente, a su propio partido, pues derrochó la fuerza que hoy podría tener la UCR, solamente por la extrema ambición de conservar más poder en el poder que ya tenía. Pero volvámonos a las peripecias singulares que nos competen, pues hemos llegado a esto, a algo de lo que nadie quiere escuchar ni volver a hablar, jamás. Ménem. ¿Tengo que hacer esto? ¿Otra vez hablar de Ménem? Lo lamento, pero sí, porque esta NADA que representa el país en la Historia Universal, tiene que convertirse en un todo orgánico que le de practicidad, sentido, que le de recuerdo, que le de ejercicios de memoria para no olvidar, para no repetir, y para poder seguir diciendo “Nunca Más”. Iremos por partes, puesto que no es simple hablar de Ménem, mucho menos de la democracia de Ménem, o mejor dicho, de la ausencia de ésta en su gobierno. Hay tanto por decir de él que, aunque fuese este el más acabado informe sobre su gobierno, aun quedarían muchas más cosas que no han sido descubiertas. Bien podríamos llamar a estos diez años como la época de las transformaciones sin anestesia. Se ve que a Ménem, el pacto Roca - Runcimann, le resultó algo falto y modesto, por eso, en pleno ejercicio de su burguesía imperialista, decidió elevarlo a la enésima potencia, privatizando todo lo que encontró a su paso; dilapidando las instituciones democráticas, partiendo desde el más ínfimo de los jardines maternales, hasta la mismísima Constitución, reformada para indultar a sus militares. Ya venía anunciándolo Roberto Dromi, aquel recordado Ministro de Obras Públicas que, riéndose con mucha complicidad ante Ménem, eternizó el momento con su frase: “Nada de lo que deba ser estatal, permanecerá en manos del estado”. Pero vamos a recordarlo y agregarle su contexto, literal: "Nosotros hemos ideado un Decálogo que dentro de unos días se conocerá, que es el Decálogo Menemista de la Reforma del Estado. El Mandamiento Uno, son palabras de Ménem, él no lo conoce aun -(en ese momento observa a Ménem, que está a su derecha)- el mandamiento uno, que esta extraído de sus muchos discursos, dice así: Nada de lo que deba ser estatal, permanecerá en manos del estado". Siguió Ménem con su gobierno, abriendo con todas las fuerzas, sus fauces ante un concepto que empezaba a llamar a atención: Globalización; ¡y claro! Todo progresista quiere ser parte de ello. ¿Qué hacemos? Vamos, entremos; pero entremos por el mejor camino: el Capitalismo. ¿Qué hay que hacer? … ¿Cómo? … ¿Privatizar? … Para eso están hechos. Y empezaron con las comunicaciones, todos los servicios públicos, la instauración del peaje sobre rutas nacionales, el petróleo y todo el sector de refinería y minerales. Cerca de veinte millones de despidos en solo diez años; pero no quedaba ahí, la política neoliberal iba más allá: la ley de regulación de empresas, que permitía a empresas privadas hacer “Contratos Gitanos”; la ley laboral, que permitía a estos empresarios no indemnizar, desemplear por enfermedades, entre otras cosas, y la famosa “Prueba de tres meses”; el empleo en negro, superaba al empleo asalariado, la hiperinflación, que con Alfonsín llegaba al 110%, con Ménem superó el 155%, los precios subían el 4.8% cada veinticuatro horas. Los crímenes, como el de su propio hijo; el nacimiento de laboratorios y empresas fantasma donde, entre otras cosas, se prostituían a menores de edad, se cocinaba toda clase de drogas, y se lavaba dinero. La explosión de Río Tercero, ya mencionada, para que no se descubriera el contrabando de armas a Croacia, Venezuela y Ecuador; las famosas intervenciones de Cavallo en la economía, con planes muy similares a los de la Dictadura, y al Rodrigazo, con un ¡¡¡50% de ajuste en la masa salarial!!! La Ley de Educación Superior, promoviendo mayor responsabilidad de la Iglesia en la educación del Estado; el dinero que nuestros abuelos habían depositado durante años, terminaban en manos de las miles de administradoras de fondos de jubilaciones y pensiones, y éstos coqueteaban con ese dinero, en la Bolsa de Valores; la ley de Flexibilización Laboral, y el Plan de Convertibilidad… pppfffffff… ¿seguimos? Ah, sí, los violento asesinato de José Luis Cabezas, y de Omar Carrasco, lo que puso fin al servicio militar obligatorio. Y la nunca bien ponderada Reforma Constitucional, que otorgaba Superpoderes a los ministros y, literalmente, rompía con la República, formal, y orgánicamente: Ménem nombraría a nueve jueces en la Corte Suprema, en lugar de los cuatro que estaban, solo porque necesitaba la ayuda de sus amigos. La Democracia se veía en todo su esplendor. No sé si cabe destacar algún rasgo más mortuorio de la autocracia menemista, y de la democracia que nos legó. Solo recordar que en 2003 ganó las elecciones presidenciales, pero, por un invento suyo, la inclusión del Ballotage, o segunda vuelta, abdicó luego de decir “El Ballotage es solo un paso formal hacia mi presidencia”. Por esta bajada, es que Néstor Kirchner terminó en la Casa Rosada. Pero aun nos queda un caminito por recorrer: 1999, el radicalismo presenta la fórmula De La Rúa – Álvarez y, la gente, super podrida del neoliberalismo, vuelca las esperanzas en un discurso que, socialmente no cambiaba mucho del menemista, pero políticamente, prometía ser devastador para la década de Ménem, y también para los trabajadores. “Y dicen que soy aburrido; si ser divertido es pasearse en Ferraris, entonces sí que soy aburrido”; no sé si hay alguien que haya votado en 1999, y que no recuerde ese spot publicitario. Por supuesto que el neoliberalismo siguió con De La Rúa, y con su total inoperancia política, y su sindicalismo extremo, tras denuncias de coimas en el Senado por aprobar su ley, y los nariguetazos en el Congreso que, de golpe, hacía que todo estén sorpresivamente atentos a los discursos. De La Rúa, no solo siguió con la privatización, y la instauración de más peajes, sino que mantuvo la cúpula menemista, e hizo un especial llamado a un personaje que ya conocemos: Domingo Felipe Cavallo, en la cartera económica; éste, aturdido por el alza de los precios, y el derrumbe apocalíptico de la Bolsa de New York, salió con un plan que sacó de las enseñanzas de Celestino Rodrigo, y su Dictadura: el corralito. Consistía en prohibir la fuga de capitales al extranjero, perpetrada por los bancos. Para esto, en vez de multar a los bancos, decidió arremeter contra la clase media-alta, y más todavía contra la clase baja: retuvo en los bancos los sueldos, y ahorros de los ahorristas, para prohibir, efectivamente, la fuga de capitales al extranjero. Millones de argentinos perdieron… literalmente todo, porque, a medida que no tenían efectivo en sus manos, se hacían más frecuentes las ofertas de créditos bancarios para “salvar el mes”; obviamente, a esos créditos había que devolverlos, pero el porcentaje de Cavallo, no era muy amigo de los bolsillos: 30% de intereses mensuales. Aparte, estaba muy fresca la noticia del 11/S y toda la aristocracia resguardaba sus pertenencias. ¿Y qué pasó? “La hecatombe, la debacle total”; los piquetes, nacidos en tierras neuquinas, se extendieron a todo el país, y sobresalieron figuras en el campo político, como Raúl D’elía, un dirigente piquetero, en ese entonces, compinche de Raúl Castells; tampoco se hizo esperar la tremenda oleada de partidos políticos de izquierda, relativamente nuevos, o viejos, pero impulsados por la propia gente, que ya no creía en el Capitalismo que les hacían tragar. Así fue como el 20 y 21 de Diciembre, se desató lo que se debería haber desatado mucho antes. Yo estaba en Neuquén, con Pablo Sepúlveda, un compañero de militancia de la ex A.P.D.H. entrando a Wall Mart, a comprar un helado… la excusa era un helado, nosotros quisimos estar en el epicentro de la escena; tres horas después, a las 11:10 de la mañana del día 19 de Diciembre, se daban a conocer las primeras revueltas sociales, y los primeros saqueos sucedidos días antes, a hipermercados, cadenas de locales de electrodomésticos, supermercados, almacenes, comercios pequeños, kioscos, autoservicios; todo lo que antes era comprable, ahora se había convertido en saqueable. Ante el espanto que la revolución generaba, Fernando De La Rúa, con lo poco que le quedaba de su mitín político, huyó en helicóptero desde el techo mismo de la Casa Rosada. Pero esto merece la pena un párrafo muy aparte, dejar ciertas ironías y cinismos y analizar cómo, qué y por qué; no solo por la insistencia de creer que es necesario recordar, sino por la insistencia de demostrar cómo, en dos días, todo el elemento democrático, todo aquello que le da algo ínfimo de respiro a la democracia, caía súbitamente en aquel entonces, en las garras de su propia negligencia. Y sí, hablando en términos academicistas y fríos, el 20 de Diciembre de 2001 caía Fernando De la Rúa. Lo echó el pueblo movilizado en las calles, transformando a la Plaza de Mayo en un campo de batalla contra las fuerzas de represión. El gobierno de la Alianza fue el primer gobierno de la historia del país elegido por el sufragio universal que es derrocado, no por un Golpe Militar ya, sino por una espectacular irrupción y acción directa de masas.
Los días previos al 19 los saqueos a los supermercados y a los comercios, protagonizados por los desocupados y los habitantes de las barriadas pobres de trece provincias, incluido el Gran Buenos Aires, fueron las primeras acciones del levantamiento popular en una situación marcada por cuatro años de recesión, división interburguesa y un desgaste enorme del gobierno y todo el régimen político. De la Rúa, a esa altura un presidente absolutamente patético, decreta el estado de sitio para intentar capear la situación pero un extendido e inesperado “cacerolazo” –que ganó los barrios de la ciudad de Buenos Aires y se dirigió a la Casa Rosada– lo desafió abiertamente. El 20 de Diciembre se produce lo que se llamó “la batalla de Plaza de Mayo”: jóvenes trabajadores, estudiantes y desocupados, junto a centenares de militantes pertenecientes a los partidos de izquierda hostigaron con piedras a la policía. Si De la Rúa no presentaba la renuncia, los acontecimientos se precipitaban hacia una huelga general, preludio de una insurrección generalizada.
Más de treinta muertos a manos de las fuerzas policiales fue el precio que pagó el pueblo movilizado para poder echar a un gobierno que, además de antiobrero y entreguista, era completamente inútil. Las demandas centrales fueron el pan y el trabajo y la devolución de los ahorros confiscados por el corralito financiero de Domingo Cavallo que expropió a las clases medias para salvar a la banca y cumplir con el Fondo Monetario. Por primera vez se sintió en las calles la consigna emblemática del movimiento, con que la población expresaba su repudio a la casta política: que se vayan todos.
La clase obrera participó diluida dentro de este conglomerado de fuerzas. Esta confluencia dio lugar a la alianza del “piquete y las cacerolas” que hizo intransitable la gobernabilidad burguesa aunque por su heterogeneidad social se fue diluyendo con el correr del tiempo. Los sectores dominantes debieron cambiar cinco presidentes en menos de dos semanas, y Duhalde se vio obligado a abandonar anticipadamente el poder y convocar a elecciones luego de que las fuerzas de represión asesinaran a Darío Santillán y Maximiliano Kosteki, en el Puente Pueyrredón el 26 de Junio de 2002. Indudablemente, aquellas jornadas inauguraron un nuevo ciclo político y de la lucha de clases. Mientras tanto, los sectores movilizados pusieron en pie asambleas populares, tomaron mayor notoriedad los movimientos piqueteros combativos y dieron impulso a las fábricas ocupadas, cuyos símbolos serán Brukman y Zanon. Una experiencia de democracia directa y autoorganización inédita en el país. Retomando lo más avanzado de su tradición de lucha, un sector de la clase trabajadora mostraba con la toma de empresas una respuesta obrera a la bancarrota de los capitalistas.
Cinco años después el gobierno de Kirchner –que llegó al poder para terminar de desarticular el cuestionamiento abierto por la rebelión popular- y los voceros de la burguesía quieren impugnar este extraordinario acontecimiento y proponen desde los grandes medios de comunicación un “nunca más” al quiebre de la continuidad institucional como producto de la acción de masas. Para ello, hay dos discursos preponderante de quienes buscan restarle legitimidad y potencia revolucionaria al movimiento del 2001. Por un lado encontramos una visión levantada por el elenco desplazado del poder, que plantea que las jornadas de Diciembre fueron un complot orquestado por el PJ bonaerense para derrocar a De la Rúa y entregarle el poder a Duhalde. Por el otro, una lectura esgrimida principalmente desde la centroizquierda, vemos que aunque reconoce la legitimidad de la movilización popular, critica el contenido de la consigna "que se vayan todos" por antipolítica. Ambas posiciones se entrecruzan permanentemente y se basan en elementos reales que explican las debilidades del movimiento de Diciembre pero que no constituyen de ninguna manera una definición precisa de aquellos acontecimientos.
La rebelión del 19 y 20 de Diciembre fueron, vuelvo a repetir, jornadas revolucionarias protagonizadas esencialmente por el pueblo pobre, los trabajadores desocupados y las clases medias urbanas.La misma noche del 19 “Hay una insubordinación generalizada de todas las clases explotadas y oprimidas. Todas las direcciones oficiales han sido desbordadas. El país entró abiertamente en una situación que signará la próxima etapa, donde los de arriba no pueden seguir dominando como antes y los de abajo no quieren seguir viviendo como hasta ahora. Miles de pobladores y familias en la miseria absoluta, desesperados, simultáneamente en 11 provincias se agolparon frente a los supermercados en busca de alimentos. Fue superior a hechos similares que se produjeron en 1989…”, palabras acertadas de Ruth Werner y Facundo Aguirre. La intervención directa de un gran sector del movimiento de masas puso de manifiesto la profunda crisis orgánica y de hegemonía del capitalismo semicolonial argentino y su estado. Pero como todo movimiento masivo de carácter semiespontáneo, que no cuenta con una dirección clasista y revolucionaria que señale un objetivo de poder a su frente, fue aprovechado por las camarillas políticas capitalistas para resolver en las trastiendas del palacio y quién se quedaba con el botín del gobierno y el Estado y "ajustar antiguas cuentas". En aquel momento complotaban el peronismo, el alfonsinismo y la UIA contra De la Rúa y el plan de convertibilidad. El PJ encabezado por Duhalde y la Liga de Gobernadores, se había preparado para un recambio institucional. Por eso habían impuesto a Ramón Puerta en la presidencia del Senado para cubrir la acefalía que había dejado la renuncia de Chacho Álvarez.
Pero el verdadero complot de los políticos capitalistas fue para impedir que las masas que exigían en las calles "que se vayan todos" lograran imponer su salida. El diario Clarín del 21 de diciembre de 2001 titulaba: “El peronismo debate cómo salir del 1 a 1 sin que haya costo social. El nuevo plan económico implicaría ir hacia una devaluación”. Y sostenía que “Por ello, deberá contar con el consenso de los principales referentes del PJ. Y la lista no es breve: Carlos Ruckauf, Eduardo Duhalde, Adolfo Rodríguez Saá, Carlos Menem, José de la Sota, Carlos Reutemann y Néstor Kirchner, entre otros”. El peronismo asumió la tarea de contener al movimiento de masas, expropiando la victoria popular obtenida en las calles e impuso el golpe devaluacionista contra el bolsillo de las masas. Confundir al movimiento de Diciembre con el complot de las camarillas es funcional a defender al decadente gobierno de la Alianza para decir que fue víctima de un Golpe de Estado y predicando como una fatalidad la ruptura de la continuidad institucional.
El rechazo a la consigna "que se vayan todos" por parte de la centroizquierda se basa en el argumento de que es irrealizable, ya que cualquier demanda de cambio tiene que tener expresión política y buscar un giro en el aparato estatal. Quienes fueron y son abanderados de esta crítica, sectores de la CTA y el diario “progre” Página 12 fueron los primeros en encolumnarse detrás de Kirchner y señalar en él la respuesta a las demandas de cambio de Diciembre del 2001. Recordemos también que fueron los primeros en apoyar a la Alianza, y en el caso de la CTA hasta estuvieron ausentes de la rebelión popular. Esta posición, en realidad, demuestra una aversión por la democracia directa cuando esta se plantea como alternativa al régimen de representación política de la democracia burguesa. Les molesta sobremanera que exista un sector de las masas autoorganizadas que se niegue a aceptar las reglas de juego del Estado y la política patronal. Por eso, no era extraño ver los esfuerzos denodados de los militantes de la CTA para que las asambleas populares se subordinaran a las Centros de Gestión y Participación del Gobierno de la Ciudad, en aquel momento en manos de Aníbal Ibarra.
Hay que señalar que la consigna "que se vayan todos" tenía el mérito de expresar la ruptura de las clases medias con su vieja representación política, la UCR y el Frepaso. Demostraba, además, el hastío hacia la política patronal, corrupta y hambreadora. Pero al no ser tomada como propia por las masas pobres y la clase trabajadora permitió al peronismo cumplir su papel como “partido de contención”.
Esta consigna no podía constituir además una salida a la crisis nacional provocada por la enorme presión del imperialismo, el fracaso del capitalismo y del personal político de la burguesía. Estos últimos se aferraron al poder como recurso para impedir precisamente que el pueblo movilizado impusiera su propia salida. El llamado al "que se vayan todos" sin el liderazgo de la clase obrera no constituía una respuesta a la crisis de poder. Es por esto que se volvía impotente frente a las maniobras de las camarillas burguesas.
Servía a su vez de justificación a los sectores autonomistas antipolíticos de las asambleas populares y los movimientos piqueteros que se negaban permanentemente a plantear la lucha en un plano de enfrentamiento político y lucha de clases contra el régimen burgués y la utilizaban de manera macartista contra las organizaciones partidarias de la izquierda. Y dejando el embrollo de lado, podremos confinar, no erradamente, que la burguesía pudo salirse con la suya con el juego de “ahora me toca a mí”. En el llamamiento a elecciones, vimos a los Kirchner adueñarse de la sociedad con un frenético discurso en contra de “El neoliberalismo de los ‘90”, y no queda más fuerza de análisis para la monarquía que el matrimonio presidencial perpetró, solamente porque es inútil e ilusorio “buscar una paz por separado”, como pretendía Protopopov, en la Rusia post-zarista, y en este caso, tampoco varía el asunto, pues el matrimonio debe verse obligadamente como un todo orgánico que contemple sus ocho años de poder absolutista y burgués sobre el país. Los dos se llenaron y se llenarán el buche con que la crisis internacional “es de todos los argentinos”, y con esto, legitima el hecho de que deban pagarla los trabajadores. La crisis financiera se da en las altas esferas estadounidenses por la especulación en el mercado inmobiliario, y como ya hemos expuesto antes, LA BURBUJA tenía que reventar. La profundización de la crisis en manos del Matrimonio Kirchner, se caerá sobre las espaldas de los trabajadores, como ya estamos viendo los ejemplos en la cantidad inmensa de despidos con esa frase que usan los que gustan de justificar lo injustificable: “La crisis de los argentinos la pagamos entre todos”. El mismo gobierno de Cristina sigue garantizando mayores beneficios a los empresarios, y a los banqueros, mediante el pago de la deuda externa, y antes, el pago de la deuda a Marsans, una deuda de los capitales españoles, y no del pueblo argentino, y mucho antes, con la entrega de millones al Club de París, siguiendo con enormes subsidios a las patronales, y a empresarios golpistas, como el caso de Metrovías. A su vez, con esto, traza una política dictatorial, y de ahogo presupuestario para los sectores públicos estatales, como Salud y Educación, mientras mete la mano en el Tesoro Nacional, para financiar a la Iglesia Católica, y detener los juicios, entorpecerlos, y absolver violadores. De más está decir que la deuda es con la Educación, mientras se lavan la cara diciendo que son El Gobierno de los Derechos Humanos ¿es tan así? Vamos a verlo:
- Hace y más de cinco años que este gobierno anuló las leyes de Obediencia Debida, y Punto Final, y hay poco más de veintitrés genocidas condenados, ¡¡¡y solo dos a cárcel común!!! (Etchecolatz y Von Wernich)
- El 95% de los genocidas, sigue impune.
- A un año de la Dictadura, la participación de los trabajadores en el P.B.I. disminuyó del 50% al 25%
- El 100% de los empresarios impulsores y beneficiarios de la Dictadura, están impunes. Cristina anunció que solo novecientos noventa y dos (992) militares deberían ser condenados, cuando se sabe que en este país hubo más de quinientos (500) Centros Clandestinos de Detención.
- Hay, hasta la fecha, alrededor de cuatrocientos (400) imputados por genocidio de clase, perpetrado hace ya más de treinta años, y que hizo desaparecer a treinta mil (30.000) compañeros luchadores.
- Hoy, la suma de los compañeros y compañeras procesados por luchar y defender sus derechos, excede las cuatro mil (4.000) personas.
- La Ministra Nilda Garré anunció que para el año 2010 se habrá concluido con los juicios a los responsables del genocidio (y me pregunto cómo cara… coles hará para enjuiciar y encarcelar a más de doscientos mil (200.000) genocidas en menos de dos años)
- Hace más de dos años de la desaparición forzada del compañero Jorge Julio López, quien desapareció “casualmente”, en el marco del juicio contra su verdugo, el represor Miguel Etchecolatz.
Estos pocos y pobres datos, de los tantos que podremos rescatar, dejan a la luz la política “democrática” y de doble discurso de los Kirchner para intentar “terminar con la impunidad” enjuiciando SOLO DE MODO EMBLEMÁTICO Y SIMBÓLICO, a un puñadito de militares y, sin tocar, por supuesto, a todos los civiles, gente profesional, periodistas reconocidos y de “alta gama” e integrantes de la Iglesia que también apoyaron y participaron de este plan genocida de exterminio de una clase: la clase obrera, y los sectores combativos, sobre todo, estudiantiles, que se unían a la clase trabajadora. Es de esta manera como el gobierno, con su pulcra y bicentenaria democracia, intenta encubrir la clara intención de reconciliar al pueblo con las FF.AA., y continúa escondiendo el rol represivo y disciplinador que tiene la policía en su conjunto hacia los sectores populares.
Además, mediante esta metodología de juicios segmentados, del desmembramiento de las causas, se intenta construir un nuevo camino de impunidad, un nuevo PUNTO FINAL: juicios a algunos represores más o menos rimbombantes para el plano social, solo por algunos compañeros. Ya basta de tanta basura, y entre todos, y exijamos ya, que se enjuicie A TODOS LOS GENOCIDAS POR TODOS LOS COMPAÑEROS DETENIDOS Y/O DESAPARECIDOS.
Gustavo Vázquez-Rial, sostiene la afirmación de una máxima populista que reza que ni los pueblos ni las clases sociales se suicidan; pues, debo decir que en el aspecto práctico y puramente técnico, está en lo cierto, porque las clases sociales que no se suicidan, terminan oponiéndose y coalicionándose contra todo rasgo de opresión, como lo venimos viendo a lo largo de las revoluciones, caracterizando la revolución rusa de 1917, y el Mayo Francés; pero la misma máxima, aplicada de modo categórico, y afirmativo, al plano político actual, suele prestarse como un arma de doble filo para quien intente acuñarla dialécticamente, puesto que en el marco democrático que estuvimos revisando hasta ahora, nos damos cuenta del escandaloso suicidio en masa que comete las clases sociales al no tener alzamiento oportuno, por verse víctimas de un capitalismo que a muchos empobrece, y a pocos enriquece holgadamente; con esto quiero decir que el suicidio reside en la elección de no despertar, y no quitar los prejuicios histórico-filosóficos que nos han retenido durante siglos de realizar lo que debimos haber realizado desde años antes: resistir hasta que el capitalismo se de cuenta que no va más, que no solo es insuficiente, sino que las repúblicas y las democracias que crea para legitimarse, son puramente frágiles, y tienden a caerse encima de éste, aplastándolo cada vez más en los ecos de su propia especulación; nos han tapado los ojos con una democracia capaz de HUMANIZAR al capitalismo, en lugar de perforarlo donde más duele: en la toma de consciencia, de una consciencia proletaria, que vaya de la mano con los intereses del pueblo, en defensa de sus derechos, de los derechos de todos: hombres, mujeres, niños, ancianos; e independiente de cualquier bando, camarilla, o patronal, haciendo posible el sueño de un partido único cuyo núcleo sea el pueblo pobre, trabajador, estudiante, y proletario, y que no deje de luchar levantando la bandera del pueblo, de la gestión del pueblo por sobre la gestión contra el pueblo.

Este 10 de Diciembre, en adelante, al igual que los próximos 30 de Octubre ¿el cumpleaños de qué Democracia vas a elegir festejar?

Mariano Etchemaite
Хуaнчй МaрЯ Фрэцку

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