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miércoles, 28 de enero de 2009

Franja de Gaza

¡Abajo la masacre sionista contra Gaza!
¡Viva la resistencia del pueblo palestino!
¡Por la derrota del estado racista de Israel!


UNA MASACRE CON ALTO COSTO POLÍTICO PARA EL ESTADO SIONISTA ISRAELÍ. (por Claudia Cinatti)

Después de tres semanas de bombardeos ininterrumpidos, el Estado de Israel decidió declarar el pasado 18 de enero un cese del fuego unilateral, es decir, sin reconocer a Hamas como interlocutor, y retirar sus tropas de la Franja de Gaza antes de la ceremonia de asunción de Barack Obama.
Los informes de las agencias humanitarias y de prensa que ingresaron a Gaza luego de la guerra son aterradores: hasta el momento se calcula que murieron más de 1400 palestinos, al menos un 40% de ellos niños y mujeres, y 6000 resultaron heridos, cifra que sin dudas irá incrementándose con el correr de los días. La infraestructura civil -hospitales, edificios gubernamentales, escuelas, mezquitas- la Universidad de Gaza, miles de viviendas y hasta instalaciones de las Naciones Unidas fueron reducidas a escombros.
Esta masacre no fue un acto de locura sino una matanza cuidadosamente planificada por el gobierno de Olmert durante al menos seis meses, según informa la propia prensa israelí.
Mientras Estados Unidos, la Unión Europea y los países árabes fueron cómplices del gobierno sionista y de su supuesto derecho a defender su seguridad nacional, centenares de miles en todo el mundo salieron a las calles en estas semanas a repudiar los crímenes de guerra del Estado de Israel (ver nota).
En el anuncio del fin de los ataques, el gobierno israelí -compuesto por una coalición del partido Kadima y el partido Laborista- dio por “cumplidos” sus objetivos de guerra y declaró reestablecida la capacidad de “disuasión” militar dañada luego de la derrota sufrida en la guerra del Líbano de 2006. Pero a pesar del pretendido “éxito” militar de Israel que plantea su gobierno, el resultado político de la masacre perpetrada aún es incierto al igual que las consecuencias regionales que podrían derivarse en el mediano plazo. Ambos bandos reclaman la “victoria”: Israel por haber llevado adelante la matanza con total impunidad durante tres semanas; Hamas por haberse mantenido como movimiento de resistencia y como gobierno en Gaza a pesar del ataque brutal al que fue sometido. Esta es la parte de verdad que tiene el planteo de Hamas de que “el agresor sionista fue derrotado”.
Las razones de la ofensiva israelí
Israel usó como pretexto los precarios cohetes que Hamas había lanzado contra su territorio para iniciar la operación “Plomo fundido”. Sin embargo, como es ampliamente reconocido, esta excusa no tiene nada que ver con las verdaderas razones de una guerra que fue planificada con varios meses de anticipación, cuando aún estaba vigente la tregua decretada por Hamas a mediados de 2008.
La ofensiva militar israelí contra Gaza responde esencialmente a una combinación de factores externos e internos.
Desde el punto de vista de la relación de fuerzas más general, el fracaso del plan de Bush de “rediseñar” el Medio Oriente y el error de cálculo estratégico que implicó la guerra y ocupación de Irak, tuvo como consecuencia no querida por el imperialismo el fortalecimiento de Irán como potencia regional y de sus aliados, constituyéndose en la principal “amenaza” no sólo para el imperialismo yanqui y el estado sionista sino también para los gobiernos árabes aliados de Estados Unidos, principalmente Arabia Saudita, Egipto y Jordania. En Líbano, Hezbollah logró infligir la primera derrota a Israel en la guerra de 2006 lo que le permitió transformarse en un actor clave en el gobierno libanés y aumentar su popularidad en el conjunto del mundo musulmán. En los territorios palestinos, Israel no logró derrocar al gobierno de Hamas, a pesar de haber quedado aislado en la Franja de Gaza tras el fallido intento de golpe de la Autoridad Palestina con apoyo de Egipto, transformada en un campo de concentración bajo sitio militar por aire, mar y tierra y el doble ahogo económico del bloqueo israelí y de las potencias imperialistas.
Desde hace meses Israel viene discutiendo cómo salir de esta situación. El gobierno de Olmert había presionado sin éxito para que Bush lanzara o le permitiera lanzar un ataque militar limºitado contra instalaciones nucleares en Irán, una acción demasiado ofensiva para Estados Unidos en el marco de las dos guerras inconclusas de Irak y Afganistán y de la peor crisis económica desde la Gran Depresión.
La alternativa de Israel fue atacar a Hamas, actualmente aliado de Irán -y de Siria-, como forma de recomponer su capacidad de “disuasión” militar, enviar un mensaje al régimen iraní y condicionar el curso de la política para Medio Oriente en la era “pos Bush”, aunque la política de Obama es mantener la alianza incondicional con el Estado de Israel, como muestra su gabinete en el que el lobby sionista tiene un importante peso a través entre otros de Hilary Clinton y Rahm Emanuel.
En el frente interno, la guerra estuvo motivada por la competencia electoral entre los dos candidatos del actual bloque de gobierno de Kadima y el Partido Laborista -la actual ministra de exteriores Livni y el ministro de defensa Ehud Barack - y Benjamin Netanyahu, candidato del derechista Likud, en el marco de una profunda derechización de la sociedad israelí, que apoyó casi en forma ampliamente mayoritaria la ofensiva contra Gaza.
Resultado incierto
Con la operación “Plomo fundido”, el gobierno de Olmert pretendía, pese al feroz bombardeo, alcanzar objetivos limitados: evitar que Hamas siga disparando cohetes caseros contra ciudades israelíes y suspender el contrabando de armas, destruyendo los túneles que comunican Gaza con Egipto. Con esta guerra terriblemente asimétrica, buscaba debilitar en forma cualitativa a Hamas causando la mayor destrucción posible de su infraestructura, asesinar a la mayor cantidad de dirigentes políticos y militares y sobre todo, lanzar una operación de castigo colectivo ejemplar -de ahí la monstruosa masacre de civiles- con la menor cantidad de bajas propias. Como lección de la guerra del Líbano, Israel evitó la llamada “tercera etapa” de la guerra, es decir la entrada en las ciudades y el combate calle por calle contra Hamas y la resistencia palestina.
Pero una vez retiradas las tropas el resultado político de esta operación es incierto, ya que se expresa una enorme contradicción entre lo limitado de lo conseguido y el precio a pagar por el mismo, con un muy importante desprestigio internacional de Israel, incluso entre sectores judíos o de origen judío que salieron a condenar la masacre.
A pesar de la enorme destrucción causada y de que murieron entre 250 y 400 integrantes de Hamas, entre ellos el jefe de seguridad de la Franja de Gaza, Hamas celebró lo que definió como una “victoria popular” con movilizaciones masivas en medio de las ruinas dejadas por la guerra. Como plantea un analista del diario Haaretz, “el ejército más fuerte de Medio Oriente puede registrar una victoria contra Hamas, incluso pudo haber restaurado su capacidad de amedrentar la población civil palestina, sin embargo, la amenaza real para Israel es Irán y de no cambiar la ‘ecuación estratégica’ en la región, Gaza será un episodio exitoso y nada más; un arreglo temporario hasta el próximo round” (A need for new strategic thinking, Zvi Bar’el, Haaretz 19-01-09).
En el plano interno, la ventaja que había sacado durante la ofensiva militar el candidato laborista Barack, que iba subiendo en las encuestas a medida que aumentaban los muertos palestinos, parece no ser suficiente y Netanyahu sigue liderando la intención de voto, lo que pone seriamente en duda la continuidad de la coalición Kadima-Laborismo en el gobierno y puede ser un obstáculo adicional para algún intento de negociación que pueda llegar a plantear la administración norteamericana de Obama. El candidato del Likud rápidamente salió a criticar al gobierno de Olmert por haber retirado las tropas sin haber conseguido siquiera los supuestos objetivos de mínima, afirmando que “en última instancia no habrá alternativa a derrocar a Hamas” y que “Israel no puede tolerar una base iraní cerca de sus ciudades”.
En el plano regional la ofensiva israelí aumentó el desprestigio de los gobiernos árabes aliados de Estados Unidos e Israel, principalmente Jordania, Egipto y Arabia Saudita, y de la Autoridad Nacional Palestina y dejó expuesto tanto el servilismo de estos gobiernos como las profundas divisiones e impotencia de la Liga Árabe, que no fue capaz ni siquiera de hacer una reunión de emergencia para responder a la crisis humanitaria y la masacre de Gaza y terminó fracturada entre un ala más abiertamente pronorteamericana, formada por Kuwait, Egipto, Jordania y Arabia Saudita y otro sector liderado por Qatar y Siria que sumó a Irán y a Hamas.
La relación de Israel con Egipto también se resintió producto de la declaración unilateral del cese del fuego del gobierno israelí que desconoció de hecho las gestiones negociadoras del gobierno de Hosni Mubarak.
Uno de los objetivos que tenía el estado sionista era que la población palestina culpara a Hamas por la guerra y a fuerza de bombas “comprendiera” que la única salida era aceptar al gobierno sirviente de la Autoridad Palestina y las condiciones de apartheid impuestas por Israel. Por el contrario, hasta el momento los bombardeos sólo lograron aumentar el odio de la población de Gaza y del conjunto del mundo árabe y musulmán contra los opresores sionistas. A pesar de los golpes que ha recibido y del debilitamiento que implicó para Hamas el ataque israelí, esta organización ha aumentado su prestigio moral en el mundo árabe y musulmán por haber resistido la ofensiva militar, y aunque aún es muy pronto para saberlo, probablemente también haya aumentado su simpatía en la población palestina.
Mahmud Abbas y la Autoridad Palestina salieron profundamente desprestigiados por su complicidad con la matanza y por mantener el “orden” en Cisjordania, reprimiendo incluso las movilizaciones de los propios palestinos en apoyo a Gaza. Ahora Abbas llama a la conformación de un “gobierno de unidad nacional”, reconociendo de hecho que no hay posibilidades por el momento de excluir a Hamas y restaurar un gobierno de Al Fatah.
Perspectivas
Luego de la destrucción conocida y consentida por las potencias imperialistas, se ha establecido una tregua precaria y se ha abierto un frente diplomático. Francia ha insistido con su propuesta de “conferencia internacional de paz”, que es rechazada por Estados Unidos e Israel. La Liga Árabe, aunque dividida, ofreció una suma millonaria para la reconstrucción de Gaza y resucitó el recuerdo del “plan de paz” de Arabia Saudita de 2002, que proponía la retirada israelí de los territorios ocupados a cambio de la normalización de las relaciones con el Estado de Israel. Esto cuando Israel avanzó cualitativamente en la colonización de Cisjordania (ya hay alrededor de 500.000 colonos judíos) y construyó en todos estos años un muro vergonzante que encierra las ciudades palestinas.
Por su parte Turquía, que venía oficiando de mediador en las conversaciones entre Israel y Siria, plantea la necesidad de incluir a Hamas en la negociaciones, a lo que se opone Israel, Estados Unidos y la Unión Europea, que consideran a Hamas como una “organización terrorista”.
Todavía está por verse qué significado concreto tendrá la disposición al “diálogo sin condiciones” con Irán que el actual presidente de Estados Unidos Barak Obama había planteado en la campaña y cómo esa política se conjuga con su orientación abiertamente proisraelí. Sin embargo, más allá de la promesa de “cambio” y de las ilusiones y expectativas que ha generado, hasta el momento Obama representa una continuidad importante con la política de Bush y durante el período de transición hasta su asunción, ha avalado la masacre israelí y de conjunto la política de la administración republicana.
Aunque Obama intenta dar la imagen de encarnar un giro hacia una política más “multilateral” y diplomática, las tendencias que se están incubando en la situación internacional son hacia una mayor polarización y exacerbación de los conflictos regionales en el marco de la crisis económica mundial y una crisis de la hegemonía norteamericana, que difícilmente Obama logre revertir. La clave para cambiar esta situación será la capacidad de resistencia de las masas palestinas y de los trabajadores y oprimidos del Medio Oriente y su lucha contra la opresión del imperialismo, del Estado de Israel y de sus gobiernos sirvientes de sus intereses.
Por el triunfo de la resistencia palestina
La política expansionista y colonial del Estado de Israel, fundado sobre la expropiación y la limpieza étnica de la población árabe en 1948, muestra que el carácter reaccionario de la famosa “solución de dos estados”, propagandizada por el imperialismo, las burguesías árabes y la Autoridad Nacional Palestina, que ha reducido el supuesto estado palestino a un conjunto de ciudades sin unidad territorial ni medios viables de subsistencia, verdaderos guetos rodeados por un muro y miles de soldados israelíes que controlan la entrada y salida de los territorios.
En los últimos años Israel no ha cesado de conquistar y anexar a sus futuras fronteras cada vez más territorio. La única forma de mantenerse como un estado racista, es decir de carácter exclusivamente judío, es sometiendo y colonizando al pueblo palestino y aterrorizando con su armamento nuclear a los pueblos árabes vecinos.
La OLP traicionó abiertamente la lucha nacional palestina y hoy Abbas y Al Fatah son funcionales a la política de Israel y el imperialismo. Las direcciones islámicas que se han fortalecido en los últimos años, pregonan la colaboración de clases y tienen una estrategia reaccionaria de establecer un estado confesional.
La existencia del Estado de Israel, un enclave colonialista y guardián de los intereses imperialistas en Medio Oriente, es incompatible con los derechos nacionales del pueblo palestino. Los revolucionarios nos pronunciamos por terminar con el terrorista y colonial Estado de Israel y defendemos el derecho elemental del pueblo palestino a tener su propio estado en el conjunto del territorio histórico palestino, un estado verdaderamente laico y no racista donde puedan convivir en paz árabes y judíos. Pero esa legítima aspiración nacional sólo será realizable en el marco de la lucha por una Palestina obrera y socialista y de la unidad revolucionaria de la clase obrera y las masas oprimidas de la región, uniendo los intereses de la clase obrera de los países de Medio Oriente contra sus gobiernos locales y el imperialismo, abriendo la perspectiva de la revolución obrera y el camino a la lucha por una Federación Socialista de Medio Oriente.





DECLARACIÓN DE EMERGENCIA DE LA FT-CI.





En la noche del 27 al 28 de diciembre, la aviación sionista israelí desencadenó la operación «plomo endurecido», una de las más criminales desde 1967. Las víctimas de los ataques aéreos sobre Gaza y Rafah ya alcanzan más de 400 muertos y 2000 heridos. El gobierno israelí ha comenzado hoy una operación terrestre. Esa carnicería presentada como una respuesta a los disparos de misiles del Hamas no es solamente una escalada, parte de la campaña electoral en curso en Israel, sino un plan previsto de larga data para quebrar definitivemente la resistencia del pueblo palestino, puesto en práctica con la luz verde de la pretendida «comunidad internacional», la ONU, los países imperialistas, así como también Arabia Saudita, Qatar, Yemen y Kuwaït que han comenzado una « normalización » de sus relaciones con el ocupante sionista a pesar de sus protestas formales posteriores al inicio del ataque de las fuerzas armadas israelíes.
Gaza: un verdadero ghetto
Desde hace años, Gaza sobrevive como un verdadero ghetto. Un despiadado bloqueo económico, polítíco y cultural la aísla del mundo. Un millón y medio de habitantes son prisioneros del ejército israelí y privados de todo : de alimentos, de combustible, de electricidad, de medicamentos, de material escolar... La población bajo el yugo de la opresión colonial bárbara desde hace sesenta años, ahora sufre un feroz «castigo» colectivo por haber votado «mal» en su elección democrática por Hamas. Llevada hasta tal punto, esta opresión anuncia el momento de la destrucción total de Palestina y particularmente de Gaza. Es una muerte lenta la que sufren los palestinos en la franja de Gaza. Alrededor del 80 % de la población vive en el umbral de pobreza y la tasa de desempleo alcanza el 65 %. El ingreso por persona es de 443 euros por año, o sea 1,36 euro por día. El 60 % de los niños sufren de desnutrición. La libertad de circulación entre la franja de Gaza, Cisjordania, Jerusalén y el mundo exterior está bloqueada. Alrededor de 260 personas murieron el año pasado, ya sea porque se les prohibió atenderse en el exterior, ya sea por falta de medicamentos. La única fábrica de medicamentos está parada por la escasez de materias primas. Más de 1.500 cargamentos y containers de materias primas están varados en los puertos israelíes. Los proyectos de construcción y de desarrollo de hospitales, clínicas y establecimintos educativos están suspendidos. Los cortes de electricidad son cotidianos.
Ahora bien, esta odiosa barbarie sólo puede ser perpetrada gracias a la impunidad total asegurada a este Estado colonial sionista e incluso al apoyo activo del que se ha beneficiado en el seno de la Unión Europea. Nicolás Sarkozy, presidente de Francia y presidente de la UE cuando fue lanzado el ataque, ha impuesto la «profundización de la cooperación con la UE» el 8 de diciembre pasado. También se decidió revalorizar las relaciones políticas entre la UE e Israel, permitiendo una participación más amplia del Estado sionista en los programas comunitarios europeos. Al otorgarle semejante ventaja a un Estado que lleva adelante una política expansionista, colonizando nuevos territorios palestinos, que saquea, que asesina, que hace un ghetto, Sarkozy le ha dado un cheque en blanco a los halcones y carga con una pesada responsabilidad en este nuevo crimen de guerra sionista.
Una vez perpetrado el asesinato colectivo, toda esa buena gente, como las lloronas misericordiosas, aparentan romperse la cabeza por Gaza. Mahmoud Abbas ha denunciado la ofensiva israelí ; sin embargo es uno de los primeros responsables de la situación que viven los palestinos, ya que es muy grande su colaboración con los sionistas y su fidelidad a los planes imperialistas. Israel se apoya no solo en su ejército sino en la cobardía y la duplicidad de los gobiernos árabes, quienes mientras hacen declaraciones contra los ataques en Gaza, acusan a Hamas por el conflicto. Este es el caso del Ministro de Relaciones Exteriores saudí, el príncipe Saud al-Faisal, que criticó a los palestinos por no unirse detrás del presidente palestino Mahmoud Abbas. Éste ha sido un instrumento de EEUU y de Israel para socavar a Hamas desde que la organización islámica gano las elecciones en 2006. Por eso, el llamado saudita a la “unidad” es un intento de aislar más a Hamas, en línea con los esfuerzos del régimen egipcio quien ha colaborado cerrando sus propias fronteras con Gaza y fortaleciendo de esta manera el bloqueo económico de Israel. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, se declara «profundamente inquieto» y ha llamado a un «cese inmediato de las violencias»: poniendo al mismo nivel a opresores y a oprimidos, la ONU se muestra una vez más como el fiel instrumento de los imperialismos y colonialismos de todo tipo. Estados Unidos le rogó a Israel que las incursiones no dejen víctimas civiles... mientras advierte al Hamas que debe parar sus ataques con misiles «para que cese la violencia». El presidente electo Barak Obama, con su silencio atronador, ha apoyado el descarado sostén del saliente gobierno de Bush a la agresión sionista. Sarkozy se muestra intranquilo y su ministro de relaciones exteriores, Kouchner ha repetido literalmente la declaración estadounidense.
La estrategia de Israel y las dificultades de conseguir sus objetivos reaccionarios
El estado sionista está utilizando este conflicto para rehabilitar la capacidad de disuasión militar de Israel en Medio Oriente, fuertemente dañada tras su fracaso en la guerra del Líbano de 2006. Su objetivo es demostrar que Hamas se expone a una venganza implacable si el lanzamiento de cohetes continúa. La devastación de Gaza es también un mensaje a la milicia chií Hezbola y a Irán. El gobierno de coalición israelí Kadima/Partido Laborista, en competencia interna y externa con el Likud en vistas de las elecciones de febrero, pretende sacar provecho de la actual “transición” norteamericana para forzarle la mano a su principal aliado y poder actuar con plena impunidad, desencadenando una brutal ofensiva escarmentadora contra el pueblo palestino y los países de la región, tanto los más filo-israelíes como los que mantienen una línea dura en relación a Tel Aviv.
Pero a pesar de la masividad de los primeros días de ataque, la estrategia israelí comienza a dar síntomas de complicaciones. El lanzamiento de misiles por parte de Hamas ha continuado. Como el asalto aéreo no logra sus objetivos, Israel lanzó una ofensiva terrestre que puede ser enormemente costosa en términos de vidas para sus tropas. Es que una guerra de desgaste en una ciudad tan densamente poblada como la franja de Gaza potencia las fortalezas de una fuerza irregular y numerosa como Hamas y va en detrimento de la fuerza israelí altamente dependiente en tecnología pero totalmente limitada en el uso de recursos humanos. Este es lo que ya mostro la retirada israelí del Líbano y fue la base de las dudas y vacilaciones de primer ministro israelí, Ehud Olmert, en su reciente campaña en ese país que lo llevaron al primer retroceso militar israelí en su historia en 2006.
En este marco, a pesar de que el clima político israelí está fuertemente derechizado, las salidas estratégicas del estado sionista no son fáciles. La decisión del gabinete la semana pasada permite la reocupación de Gaza y su entrega a la Autoridad Nacional Palestina de Abbas ya sea directamente o a través de una fuerza internacional o pan árabe para continuar con el fraudulento Proceso de Paz de Annapolis. Esta salida ha sido sugerida por el candidato del Likud, Benjamin Netanyahu, quien habla de “eliminar el régimen de Hamas para el largo plazo”. Sin embargo, un intento similar fracaso en el Líbano en 1982 cuando Israel quiso imponer a sus sirvientes locales. Por su parte, Abbas a pesar de su rol traidor frente a Israel dudaría de volver a Gaza en un tanque israelí y aun si lo hace, tendría un enorme problema en gobernarla. Otra alternativa que se baraja, es la que supuestamente alentaría el hombre del momento, el ministro de defensa, Ehud Barak, que buscaría un nuevo cese del fuego con un escarmentado Hamas. Pero esta opción, al igual que con Hezbola en el Líbano, otorga legitimidad a Hamas quien seguiría como el gobierno de Gaza. La tercera variante, llevar hasta el final el plan de desenganche del ex primer ministro Sharon, terminando su responsabilidad con la Banda y buscando que esta obtenga sus recursos y suministros vía Egipto. Los sectores como la actual ministra de relaciones exteriores, Tzipi Livni, que le dan gran importancia al apoyo internacional a Israel favorecerían esta opción, convencidos de que Gaza más que un activo es una pesada carga para la sobrevivencia del Estado sionista. Pero esta salida podría ser una papa caliente para El Cairo, que complicaría fuertemente las relaciones con Israel en un periodo particularmente sensible: los días de decadencia del régimen de Hosni Mubarak, ya complicado por la crisis económica, la resistencia obrera de los pasados años y la oposición islamista. Como vemos, a pesar de los duros golpes iniciales Israel no las tiene fácil de encontrar una salida estratégica para el problema de su frontera sur, tarea que el actual gobierno sionista, en el marco de una dirigencia israelí dividida, elecciones cercanas y un cambio de gobierno en Washington no podrá resolver y dejará como pesada herencia al nuevo gobierno surgido después de las elecciones.
El Estado sionista es racista y colonialista
Es un hecho históricamente irrefutable: el Estado de Israel, sionista, está basado en el racismo y el colonialismo. Hacia 1885 Herzl proyectó «colonizar Palestina» y crear un «hogar nacional judío». Decretó que «el pueblo de Israel, como pueblo superior y continuador moderno del Pueblo elegido, [debía] convertirse también en un orden real» y, para hacer esto, «ser útil al Estado imperialista que protegerá su existencia». El racismo y el colonialismo israelí son los fundamentos de un Estado que se define no por referencia a una nación, sino a una religión y a una etnia. Un Estado que afirma el derecho de «su» pueblo a la apropiación exclusiva de una tierra ya habitada y explotada por otras poblaciones. Los textos fundadores del sionismo esclarecen la política actual. Cuando Herzl en 1897 se dirige al gobierno francés, con la esperanza de obtener su apoyo para la fundación de Israel, escribe : «El país que nos proponemos ocupar incluirá el Bajo Egipto, el sur de Siria y la parte meridional del Líbano. Esta posición nos hará amos del comercio de la India, de Arabia y de Africa del este y del Sur. Francia no puede tener otro deseo que el de ver la ruta de India y de China ocupada por un pueblo dispuesto a seguirlo hasta la muerte». Los acuerdos Sykes-Picot harán las mismas promesas pero a Gran Bretaña. El proceso estaba lanzado. Las potencias imperialistas iban a utilizar la monstruosa política del holocausto como justificación para completarlo.
Israel es así a Medio Oriente lo que Sudáfrica del apartheid fue para Africa austral: una colonia que impone a las poblaciones autóctonas una dominación de características racistas, y cuya existencia sería imposible sin la ayuda material de las potencias imperialistas «a cambio de los servicios prestados», en este caso Estados Unidos y los estados de la Unión Europea.
Cuando un gobierno juzga que la vida de un soldado judío es más importante que la de cientos de niños y civiles palestinos, entonces el Estado que representa a ese gobierno es un Estado racista; cuando las fuerzas armadas, en los territorios que ocupan ilegítimamente, prohíben desplazarse a los civiles, les prohíben ir a buscar agua a los pozos y a las fuentes, trabajar sus campos, visitar a su familia, ir a la escuela o a su trabajo, circular de una aldea a otra, llevar al médico a un niño enfermo... entonces el Estado que representa a ese gobierno es un Estado racista y colonialista. Cuando este gobierno sionista construye el muro de la verguenza para meter en un ghetto al pueblo palestino, arrasa casas y olivares, echa, expulsa, mete presos, tortura, hambrea... entonces ese gobierno y su ejército son los de un Estado racista y colonialista.
Tzipi Livni, la ministra de asuntos exteriores de la entidad colonial sionista, presenta claramente su visión «futura» del Estado judío: un Estado puramente judío, sin palestinos, lo que significa en términos concretos y claros: expulsar a los palestinos de sus tierras y de sus propiedades, hacia Cisjordania y la franja de Gaza, o a otra parte. No es la primera vez que Livni hace tales profecías y no es la primera responsable política sionista en hacerlo (Golda Meier había hecho lo mismo). Lo que es nuevo, es que estos anuncios se repiten regularmente. Por su propia repetición, quieren parecer normales y lógicos (Estado judío y democrático = expulsión de los palestinos = limpieza étnica) y pasar el mensaje a todos los que no entendieron aún el sueño sionista. Los dirigentes sionistas no hablan de «limpieza étnica» sino que la practican sobre el terreno.
Desde entonces, la perspectiva de una solución de dos Estados se vuelve cada vez más insostenible a causa de la colonización sionista y del apoyo que le dan todos los imperialismos. El Estado israelí no aceptará nunca abandonar sus metas sionistas y expansionistas y no permitirá nunca la creación de un Estado palestino viable en la totalidad de los territorios ocupados, con Jerusalén como capital, la liberación de todos los prisioneros políticos y el retorno de todos los refugiados. Nunca habrá paz en tanto el Estado israelí, teocrático, colonialista, racista, que practica el apartheid y la limpieza étnica, no haya desaparecido.
¡Viva la resistancia de los palestinos ! ¡Frente único de las organizaciones obreras y anti-imperialistas para apoyarla, combatir el sionismo y el imperialismo opresores!
Los revolucionarios apoyamos incondicionalmente a las fuerzas de la resistencia palestina contra la agresión sionista, nos ubicamos en su campo militar contra el ejército israelí y luchamos por la derrota del estado de Israel en la actual guerra en Gaza. Es desde esta ubicación de principios para todo aquel que se declare anticolonialista y antiimperialista consecuente, que decimos que la política de Hamas, a pesar de su resistencia armada frente el Estado de Israel, lleva la lucha de liberación nacional palestina a un callejón sin salida al luchar por un Estado teocrático que impide ganar a una gran parte de las masas palestinas, especialmente los elementos seculares, cristianos y musulmanes no fundamentalistas. A su vez, defiende la negociación con la burguesía local y los Estados árabes reaccionarios de la región, desde los actuales opositores a Washington como Siria o Irán o los más pronorteamericanos como Arabia Saudita y Egipto. Hamas desconfía de la acción independiente de las masas, fundamentalmente de la movilización independiente de la clase obrera árabe, como lo haría una dirección revolucionaria, la única que con su acción puede derrotar al Estado sionista. Sólo organizándose de manera independiente de todas las fuerzas burguesas y pequeñoburguesas, incapaces de llevar adelante un combate victorioso contra el proyecto sionista, por miedo a desencadenar fuerzas que no podrían controlar, la clase obrera palestina podrá ser el motor de una lucha nacional victoriosa y, además, de una lucha revolucionaria por la conquista de sus reivindicaciones sociales. Pero esta lucha sólo puede llevarse a cabo ligada a las clases obreras de los demás países de la región, en especial la clase obrera egipcia que ha venido en los últimos años luchando contra el régimen autocrático de Mubarak, y también en el Estado de Israel, en donde los trabajadores judíos explotados deben romper, ante todo, con el sionismo. Sólo así será posible construir un Estado palestino laico, democrático y no racista, cuestión que es sólo posible con una Palestina obrera y socialista, donde puedan convivir en paz árabes y judíos, en todo el territorio de la Palestina histórica (que incluye tanto el que ocupa actualmente el Estado de Israel, como Gaza y Cisjornadania), en la perspectiva de una Federación de Repúblicas Socialistas de Medio Oriente.
Los trabajadores y los oprimidos del mundo entero deben apoyar incondicionalmente la resistencia de los palestinos, su legítimo combate por sus derechos nacionales, contra la colonización sionista de sus tierras, por el derecho al regreso de todos los que han sido expulsados desde 1948, por el derecho a elegir libremente a sus representantes, para exigir el cese de los ataques y de todas las exacciones del Estado israelí, el levantamiento inmediato e incondicional del embargo que asesina al pueblo palestino y la apertura inmediata de la frontera entre Egipto y la franja de Gaza.
La lucha contra el imperialismo y su brazo armado israelí es un deber imperioso para el conjunto de las organizaciones que se reclaman del movimiento obrero y del combate anti-imperialista : su responsabilidad es organizar inmediatamente un levantamiento en masa de los trabajadores y de los jóvenes en los distintos países para exigir el cese de los ataques y de todo el saqueo del Estado israelí. Para los revolucionarios de los países imperialistas en donde la FT actúa, esta solidaridad anti-imperialista es también un combate contra Sarkozy, Zapatero, Merkel, etc., los partidos de «derecha» y todas las supuestas fuerzas de «izquierda» que se hacen cómplices del Estado de Israel. En aquellos países como Bolivia, Venezuela, Argentina o Brasil, donde los gobiernos se dicen «progresistas», exigimos la inmediata ruptura de relaciones diplomáticas con el estado sionista, junto al inmediato retiro de las tropas de los países que participan de la «misión» militar en Haití.
Somos parte de las numerosas organizaciones que están impulsando marchas y acciones de repudio a la masacre sionista en los más diversos países. ¡Redoblemos la más amplia y combativa solidaridad internacionalista con el pueblo palestino!


Fracción Trotskista - Cuarta Internacional 3-01-09

Producción de imágenes: Gastón Alvarez Trpin.
Compilación: Mariano Etchemaite

domingo, 18 de enero de 2009

Carta abierta a Occidente, del Primer Ministro de Palestina, Ismail Haniyeh.

El 15 de Enero de 2008, el diario British Independient publica esta carta a la comunidad de Occidente, escrita por Ismail Haniyeh. Desde Consciencia ROJA, nos interesa publicarla para poder descentralizar la mirada que quieren vendernos los medios de comunicación nacionales y extranjeros acoplados a imagen y semejanza de los países imperialistas y del supuesto "derecho a defensa" que alega Israel, puesto que nos parece de suma importancia ya que es un tema que nos toca a todos.


MI MENSAJE A OCCIDENTE (por Ismail Haniyeh)

Escribo este artículo a los lectores occidentales de todo el espectro político y social mientras la maquinaria de guerra israelí continúa la matanza de mi pueblo en Gaza. Hasta la fecha, más de 1.000 personas han sido asesinadas, la mitad de las cuales son mujeres y niños. La semana pasada el bombardeo a la escuela de la UNRWA (Agencia de ayuda a los refugiados de las Naciones Unidas) en el campamento de refugiados de Jabalya fue uno de los crímenes más despreciables que se puedan imaginar, mientras cientos de civiles debieron abandonar sus hogares en busca de refugio en la sede del organismo internacional sólo para resultar bombardeados sin piedad por Israel. Cuarenta y seis niños y mujeres fueron asesinados en ese odioso ataque y decenas de personas más resultaron heridas.

Evidentemente, la retirada de Israel de la Franja de Gaza en 2005 no puso fin a su ocupación ni, en consecuencia, a sus obligaciones internacionales como potencia ocupante. Siguió controlando y dominando nuestras fronteras por tierra, mar y aire. De hecho, las Naciones Unidas han confirmado que entre 2005 y 2008, el ejército israelí mató a casi 1.250 palestinos en Gaza, incluidos 222 niños. Durante la mayor parte de este período los cruces de frontera permanecieron cerrados, permitiendo sólo el acceso de una cantidad limitada de alimentos, combustible industrial, alimentos para animales y otros artículos esenciales.

A pesar de sus frenéticos esfuerzos por ocultarlo, la causa fundamental de la guerra criminal de Israel en Gaza es la elección de 2006, que dio la victoria a Hamás por una amplia mayoría. Lo que ocurrió después fue que Israel, junto con Estados Unidos y la Unión Europea, unieron sus fuerzas con el fin de anular la voluntad democrática del pueblo palestino. Decidieron, en primer lugar, revertir la decisión del pueblo a través de la obstrucción de la formación de un gobierno de unidad nacional, y a continuación convirtiendo en un infierno la vida del pueblo palestino por medio de la asfixia económica. El abyecto fracaso de todas estas maquinaciones, finalmente, ha conducido a esta guerra cruel. El objetivo de Israel es acallar todas las voces que expresan la voluntad de los palestinos para después imponer sus propios términos para una solución definitiva privándonos de nuestra tierra, nuestro derecho a Jerusalén como la capital de nuestro legítimo futuro Estado y del derecho de los refugiados palestinos a regresar a sus hogares.

En última instancia, el sitio completo en Gaza, que viola manifiestamente la Cuarta Convención de Ginebra, impide la entrada de la mayoría de los suministros médicos básicos para nuestros hospitales. Está prohibida la entrega de combustible y suministro de electricidad a nuestra población. Y encima de toda esta falta de humanidad, se nos niegan la comida y la libertad de movimientos, e incluso la posibilidad de acceder a tratamiento médico. Esto condujo a la muerte, que se podría haber evitado, de cientos de pacientes y a una espiral creciente de malnutrición entre los niños.

Los palestinos están horrorizados de que los miembros de la Unión Europea no vean este vergonzoso estado de sitio como una forma de agresión. A pesar de la abrumadora evidencia, afirman sin vergüenza que Hamás causó esta catástrofe al pueblo palestino al no renovar la tregua. Sin embargo, nos preguntamos, ¿Israel cumplió con los términos del alto al fuego mediado por Egipto en junio? No lo hizo. El acuerdo estipulaba un levantamiento del sitio y el fin de los ataques en Cisjordania y la Franja de Gaza. A pesar de todo nuestro respeto a los términos del acuerdo, los israelíes continuaron con el asesinato de palestinos en Gaza, así como en Cisjordania, durante lo que fue conocido como el año de la paz de Anápolis.

Ninguna de las atrocidades cometidas contra de nuestras escuelas, universidades, mezquitas, ministerios e infraestructura civil, nos disuaden de la reivindicación de nuestros derechos nacionales. No cabe duda de que Israel podría destruir todos los edificios en la Franja de Gaza, pero nunca destruirá nuestra determinación o resolución de vivir con dignidad en nuestra tierra. Si agrupar a los civiles en un edificio para después bombardearlos o utilizar bombas de fósforo y misiles no son crímenes de guerra, ¿qué son? ¿Cuántos tratados y convenios internacionales tiene que violar el Estado sionista de Israel antes de que le pidan cuentas? No hay ni una ciudad en el mundo donde las personas libres y decentes no expresen su indignación por esta brutal opresión. Ni Palestina ni el mundo serán los mismos después de estos crímenes.

Sólo hay un camino a seguir, no hay otro. Nuestras condiciones para un nuevo alto el fuego son claras y simples. Israel debe poner fin a su guerra criminal y a la masacre de nuestro pueblo, levantar completa e incondicionalmente su asedio en la Franja de Gaza, abrir todos los pasos fronterizos y retirarse completamente de Gaza. Después de esto podríamos considerar futuras opciones. En última instancia, los palestinos son un pueblo que lucha por librarse de la ocupación, por el establecimiento de un Estado independiente con Jerusalén como su capital y el retorno de los refugiados a sus pueblos de los que fueron expulsados. Sea cual sea el coste, la continuación de las masacres de Israel no quebrantará nuestra voluntad ni nuestra aspiración a la libertad y la independencia.

Traducido por Nadia Hasan y revisado por Caty R.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=79206
http://www.palestinechronicle.com/view_article_details.php?id=14679

viernes, 16 de enero de 2009

NO QUEREMOS AL AUTO, QUEREMOS A LOS AUTORES.

NO QUEREMOS AL AUTO, QUEREMOS A LOS AUTORES.

Martes 13 (de Enero), al decir de la fecha, no hay que contraer matrimonio, ni viajar en embarcaciones, mantenerse lo más lejos posible de gatos negros o escaleras por las que se pueda caminar debajo de ellas, entre otras cosas que ahuyentan la mala leche, o bien, como sugiere el Nano: tragar saliva, pisar mierda y tocar madera. Mientras la superstición argentina daba pie a comprar cosas de lo más variadas para tener un poco más de éxito, y para atraer los buenos augurios, Daniel Scioli, lejos de los gabinetes, reuniones, y mucho más lejos mentalmente de lo que sucedería, pasaba el día recluido en el Hotel Provincial, de Mar del Plata, festejando su cumpleaños número cincuenta y dos con la ayuda Mirtha Legrand, la reina del encubrimiento, y el auspicio de un canal que cada vez se aleja más de las necesidades de un pueblo para el cual dice estar “Firrrrrrme”, Crónica TV. Ante las cámaras se dio el gusto de lavarse las manos con el siempre bien ponderado jabón de la responsabilidad, y a hacer lo que todo capataz y dueño hace: arremeter contra los que no reconozcan su liderazgo. Para esto piensa darle cabida a una corriente a nivel provincial que reconozca su status quo de amo y señor de la Legislatura, y afianzar el “Sciolismo” como alternativa (perdón por la expresión) al macrismo. Ese mismo día, repetimos, Martes Trece, el señor Scioli mantenía serias conversaciones con la Señora Mirtha Legrand en el Hotel de “La Infeliz”, desde donde ésta televisa sus almuerzos (por televisión abierta, para asegurarse que la vean comer, también los que no tienen para comer). En un lugar no muy alejado de la fiesta de los ricos, más precisamente de cara a la Playa La Serena, en el barrio San Jacinto, y todavía más precisamente (aunque no tanto) en un baldío, (en ese barrio hay al menos tres “terrenos baldío” por manzana) la Policía Bonaerense, (otra vez “la mejor policía del mundo”) a raíz de la denuncia hace más de un año de un testigo del caso, realizaba uno de los allanamientos previstos (el primero fue en Pehuajó), a un caserón de la costa marplatense (porque otras cosas, como villas o tomas, no hay en ese tipo de barrios), cuyo baldío lindante contenía detrás de su envoltorio un llamativo automóvil de la firma Volkswagen, marca Gol GLI (de "los Gol viejos"), color azul metalizado (se ve que actualizaron la modalidad acorde a la época; del Falcon verde al VW azul) en el que, se presume, fue trasladado el albañil Jorge Julio López, principal testigo en la causa que condenó a prisión perpetua al asesino y torturador Miguel Osvaldo Etchecolatz. Recordemos que López fue “desaparecido misteriosamente” el 18 de Septiembre de 2006, en La Plata, día en que él se presentaba como oyente, ergo el juicio aun estaba en su etapa final, los alegatos. El dato curioso es que al auto le faltaban las ruedas y toda la parte interior de la cabina y asientos y, como toda persona que ha leido una buena novela policial debe saber, las las cubiertas y los rulemanes de los autos le proporcionan a los audaces detectives (como Kojac o los de Bustos-Domenecq), un detallado informe a cerca de la distancia recorrida por cada marcha iniciada. Por esas casualidades que la vida nos ofrece, el terreno es propiedad de un ex médico (perito) de la Policía Federal que, más allá de que no puedan brindarse datos de los sospechosos, nosotros creemos que a los asesinos se los debe llamar por su nombre completo. El señor que, además de ser ex médico de los torturadores y haber tenido el generoso rango de Director de Investigaciones de la Policía Provincial durante la Dictadura Militar, se llama Osvaldo Falcone, pertenece al círculo amistoso más íntimo de Etchecolatz, y ya fue puesto a disposición del juez federal Arnaldo Corazza quien, gentilmente, tuvo que meter “algo de presión” a sus colegas de los partidos Junín, y Mar del Plata, para llevar a cabo los allanamientos. Este mismo juez también habría ordenado un peritaje en la casa del albañil desaparecido, situada en la esquina que forman las calles 69 y 140 del barrio platense Los Hornos. En ese marco, junto a personal judicial y policial, el magistrado recorrió las ocho cuadras hasta una estación de la empresa multinacional de energía Edelap, situada en la calle 66, entre 137 y 138, por donde se supone que transitó López, entre las horas 9:00 y, 10:45 del día en que fue visto por última vez, cuando se dirigía a escuchar los alegatos en el juicio a su (por duplicado) verdugo. Cabe destacar que fue Juan Martín Nogueira, el secretario del Juzgado Federal de La Plata, quien tuvo la picardía de “abrir” de nuevo el caso (puesto que se encontraba paralizado) en Noviembre de 2008, cuando él propuso seguir pistas que se habían descartado anteriormente, entre ellas, la declaración sobre el paradero del auto. Aun así, nada se dice de los gatos que, detrás del mantel, son todos pardos; nunca se les ocurrió proteger a Jorge Julio, y jamás en dos años movieron la estantería lo suficiente por temor a que se les cayera la Constitución Nacional en la cabeza de quienes dicen sostenerla tan firmemente. El silencio K y la impunidad, la policía del entonces jefe Felipe Solá, se dedicó a preparar la ducha para la lavada de cara del siglo, reuniendo cuantiosas cantidades de denuncias, para acelerar los juicios, y dejarnos calladitos por un momento, juicios de los que solo se realizará (si llegan con vida los represores) doscientos, de los más de quinientos mil represores que hoy existen, y pegarse con ello el cartel de "El Gobierno de los Derechos Humanos".


“La complicidad, el encubrimiento, del poder judicial, del poder político, en que Julio continúe desaparecido, es absoluta”.


Reproducimos extractos de un reportaje a Adriana Calvo, integrante de la Asociación de Ex-Detenidos Desaparecidos, realizado en el programa de radio "Pateando el Tablero", el pasado 8 de septiembre. En el fragmento que presentamos analiza la situación en la que se encuentra “la investigación” sobre la desaparición de Jorge Julio López.
A un año de la desaparición de Jorge Julio López ¿Cuál es tu reflexión?
(...) mi declaración del lunes fue muy especial [se refiere a su declaración en el juicio al cura genocida Christian Von Wernich (NdR)], y recién cuando estaba sentada ahí me di cuenta por qué. Hace un año estaba sentada ahí y Julio López estaba sentado atrás escuchándome, fue muy terrible declarar sin Julio López. La carga simbólica que tiene es muy fuerte para los sobrevivientes, pensar que nuevamente hay otro desaparecido, y por otro lado la indignación es tan fuerte como la emoción. Si a alguien le quedaba alguna duda, que se la vaya sacando: la complicidad, el encubrimiento, del poder judicial, del poder político, en que Julio continúe desaparecido, es absoluta. La causa es una vergüenza, es pasmoso, cualquier persona de bien que mire esa causa se da cuenta que ahí hay complicidades cruzadas de la policía bonaerense, del poder político de la Provincia de Buenos Aires, de la SIDE, de la Federal. Han hecho cosas terribles, como estos últimos allanamientos basados en una prueba que entregamos nosotros.
¿Dónde fueron estos allanamientos?
Allanaron la casa de seis policías, integrantes del ejército, que están vinculados a una pista que entregó la querella, una pista que entregamos en noviembre de 2007, del año pasado. Hace diez meses que esa pista muy importante está en la causa sin hacer nada y ahora hacen allanamientos mal hechos. Porque de diez o doce domicilios sólo allanaron la mitad, no estuvo el Juez, no estuvo el Fiscal, no estuvo ningún funcionario judicial, no avisaron a la querella, con lo cual tampoco pudimos estar nosotros. Los allanamientos fueron hechos ¿Por quién?, por la policía. ¿A la orden de quién? De la policía. O sea, ¡¡¡la policía investigando a la policía!!! ¿Qué encontraron en los allanamientos? No lo sabemos. ¿Quién tiene los elementos encontrados? La policía. ¿Están en la causa? No. ¿El Juez sabe qué había? Tampoco. Tememos que estén preparando una puesta en escena para la próxima semana, como se aproxima el año de la desaparición de Julio López. Tememos que el gobierno esté armando algún circo, basado precisamente en esos allanamientos que se hicieron tarde y mal. Puede que haya alguna detención, también que esa detención no tenga que ver con el secuestro de López y que pretenda ser usado en política para minimizar el impacto de las marchas que preparamos para el 18, para utilizarlo en la campaña electoral. Realmente estas cosas indignan. Llevaría un programa entero describir en su totalidad las irregularidades manifiestas que hay en esa causa, pero para muestra basta un botón, ¿te acordarás de los allanamientos al Penal de Marcos Paz?, que tampoco fueron allanamientos, fueron mal hechos, sin la querella, sin el Juez. Finalmente secuestraron, entre otras cosas, una agenda de Etchecolaz (en el primero), que, como toda agenda, tiene dos partes: una de números telefónicos y otra de notas. Entre las notas Etchecolaz tenía algunos números telefónicos. Bueno, de ese famoso entrecruzamiento de teléfonos nos enteramos que la agenda nunca llegó a los técnicos que tienen que marcar los números, "se perdió en el camino" ¡Casualmente! Si alguien puede pensar que esto es casualidad, es demasiado ingenuo o cómplice.

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Gracias a:
- Asociación Madres de Plaza de Mayo Filial Alto Valle.
- Ce.Pro.D.H
- Leo Sánchez.
- Graciela Frañol.
- Alysson Garmendia de Quesada.
- Diego de Quesada.
- Julieta, Pepe, Roxana y Sofía; de H.I.J.O.S
- Co.Ca.Pre.JUS.YA.
- Pan y Rosas.
- Florencia Colanttuono.
- Aroldo García García.
- Pedro Eduardo Brentana.
- Martín Talero.
- Anto.
- Santi.
- Alejandra Weretilnecki.
- Fernanda Etchemaite Saavedra.
- Domingo Etchemaite Saavedra.
- Gabriel Hernando Gianlucca.
- Anita Pereyra.

(por Mariano Etchemaite)
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