NO QUEREMOS AL AUTO, QUEREMOS A LOS AUTORES.
Martes 13 (de Enero), al decir de la fecha, no hay que contraer matrimonio, ni viajar en embarcaciones, mantenerse lo más lejos posible de gatos negros o escaleras por las que se pueda caminar debajo de ellas, entre otras cosas que ahuyentan la mala leche, o bien, como sugiere el Nano: tragar saliva, pisar mierda y tocar madera. Mientras la superstición argentina daba pie a comprar cosas de lo más variadas para tener un poco más de éxito, y para atraer los buenos augurios, Daniel Scioli, lejos de los gabinetes, reuniones, y mucho más lejos mentalmente de lo que sucedería, pasaba el día recluido en el Hotel Provincial, de Mar del Plata, festejando su cumpleaños número cincuenta y dos con la ayuda Mirtha Legrand, la reina del encubrimiento, y el auspicio de un canal que cada vez se aleja más de las necesidades de un pueblo para el cual dice estar “Firrrrrrme”, Crónica TV. Ante las cámaras se dio el gusto de lavarse las manos con el siempre bien ponderado jabón de la responsabilidad, y a hacer lo que todo capataz y dueño hace: arremeter contra los que no reconozcan su liderazgo. Para esto piensa darle cabida a una corriente a nivel provincial que reconozca su status quo de amo y señor de la Legislatura, y afianzar el “Sciolismo” como alternativa (perdón por la expresión) al macrismo. Ese mismo día, repetimos, Martes Trece, el señor Scioli mantenía serias conversaciones con la Señora Mirtha Legrand en el Hotel de “La Infeliz”, desde donde ésta televisa sus almuerzos (por televisión abierta, para asegurarse que la vean comer, también los que no tienen para comer). En un lugar no muy alejado de la fiesta de los ricos, más precisamente de cara a la Playa La Serena, en el barrio San Jacinto, y todavía más precisamente (aunque no tanto) en un baldío, (en ese barrio hay al menos tres “terrenos baldío” por manzana) la Policía Bonaerense, (otra vez “la mejor policía del mundo”) a raíz de la denuncia hace más de un año de un testigo del caso, realizaba uno de los allanamientos previstos (el primero fue en Pehuajó), a un caserón de la costa marplatense (porque otras cosas, como villas o tomas, no hay en ese tipo de barrios), cuyo baldío lindante contenía detrás de su envoltorio un llamativo automóvil de la firma Volkswagen, marca Gol GLI (de "los Gol viejos"), color azul metalizado (se ve que actualizaron la modalidad acorde a la época; del Falcon verde al VW azul) en el que, se presume, fue trasladado el albañil Jorge Julio López, principal testigo en la causa que condenó a prisión perpetua al asesino y torturador Miguel Osvaldo Etchecolatz. Recordemos que López fue “desaparecido misteriosamente” el 18 de Septiembre de 2006, en La Plata, día en que él se presentaba como oyente, ergo el juicio aun estaba en su etapa final, los alegatos. El dato curioso es que al auto le faltaban las ruedas y toda la parte interior de la cabina y asientos y, como toda persona que ha leido una buena novela policial debe saber, las las cubiertas y los rulemanes de los autos le proporcionan a los audaces detectives (como Kojac o los de Bustos-Domenecq), un detallado informe a cerca de la distancia recorrida por cada marcha iniciada. Por esas casualidades que la vida nos ofrece, el terreno es propiedad de un ex médico (perito) de la Policía Federal que, más allá de que no puedan brindarse datos de los sospechosos, nosotros creemos que a los asesinos se los debe llamar por su nombre completo. El señor que, además de ser ex médico de los torturadores y haber tenido el generoso rango de Director de Investigaciones de la Policía Provincial durante la Dictadura Militar, se llama Osvaldo Falcone, pertenece al círculo amistoso más íntimo de Etchecolatz, y ya fue puesto a disposición del juez federal Arnaldo Corazza quien, gentilmente, tuvo que meter “algo de presión” a sus colegas de los partidos Junín, y Mar del Plata, para llevar a cabo los allanamientos. Este mismo juez también habría ordenado un peritaje en la casa del albañil desaparecido, situada en la esquina que forman las calles 69 y 140 del barrio platense Los Hornos. En ese marco, junto a personal judicial y policial, el magistrado recorrió las ocho cuadras hasta una estación de la empresa multinacional de energía Edelap, situada en la calle 66, entre 137 y 138, por donde se supone que transitó López, entre las horas 9:00 y, 10:45 del día en que fue visto por última vez, cuando se dirigía a escuchar los alegatos en el juicio a su (por duplicado) verdugo. Cabe destacar que fue Juan Martín Nogueira, el secretario del Juzgado Federal de La Plata, quien tuvo la picardía de “abrir” de nuevo el caso (puesto que se encontraba paralizado) en Noviembre de 2008, cuando él propuso seguir pistas que se habían descartado anteriormente, entre ellas, la declaración sobre el paradero del auto. Aun así, nada se dice de los gatos que, detrás del mantel, son todos pardos; nunca se les ocurrió proteger a Jorge Julio, y jamás en dos años movieron la estantería lo suficiente por temor a que se les cayera la Constitución Nacional en la cabeza de quienes dicen sostenerla tan firmemente. El silencio K y la impunidad, la policía del entonces jefe Felipe Solá, se dedicó a preparar la ducha para la lavada de cara del siglo, reuniendo cuantiosas cantidades de denuncias, para acelerar los juicios, y dejarnos calladitos por un momento, juicios de los que solo se realizará (si llegan con vida los represores) doscientos, de los más de quinientos mil represores que hoy existen, y pegarse con ello el cartel de "El Gobierno de los Derechos Humanos".
“La complicidad, el encubrimiento, del poder judicial, del poder político, en que Julio continúe desaparecido, es absoluta”.
Reproducimos extractos de un reportaje a Adriana Calvo, integrante de la Asociación de Ex-Detenidos Desaparecidos, realizado en el programa de radio "Pateando el Tablero", el pasado 8 de septiembre. En el fragmento que presentamos analiza la situación en la que se encuentra “la investigación” sobre la desaparición de Jorge Julio López.
A un año de la desaparición de Jorge Julio López ¿Cuál es tu reflexión?
(...) mi declaración del lunes fue muy especial [se refiere a su declaración en el juicio al cura genocida Christian Von Wernich (NdR)], y recién cuando estaba sentada ahí me di cuenta por qué. Hace un año estaba sentada ahí y Julio López estaba sentado atrás escuchándome, fue muy terrible declarar sin Julio López. La carga simbólica que tiene es muy fuerte para los sobrevivientes, pensar que nuevamente hay otro desaparecido, y por otro lado la indignación es tan fuerte como la emoción. Si a alguien le quedaba alguna duda, que se la vaya sacando: la complicidad, el encubrimiento, del poder judicial, del poder político, en que Julio continúe desaparecido, es absoluta. La causa es una vergüenza, es pasmoso, cualquier persona de bien que mire esa causa se da cuenta que ahí hay complicidades cruzadas de la policía bonaerense, del poder político de la Provincia de Buenos Aires, de la SIDE, de la Federal. Han hecho cosas terribles, como estos últimos allanamientos basados en una prueba que entregamos nosotros.
¿Dónde fueron estos allanamientos?
Allanaron la casa de seis policías, integrantes del ejército, que están vinculados a una pista que entregó la querella, una pista que entregamos en noviembre de 2007, del año pasado. Hace diez meses que esa pista muy importante está en la causa sin hacer nada y ahora hacen allanamientos mal hechos. Porque de diez o doce domicilios sólo allanaron la mitad, no estuvo el Juez, no estuvo el Fiscal, no estuvo ningún funcionario judicial, no avisaron a la querella, con lo cual tampoco pudimos estar nosotros. Los allanamientos fueron hechos ¿Por quién?, por la policía. ¿A la orden de quién? De la policía. O sea, ¡¡¡la policía investigando a la policía!!! ¿Qué encontraron en los allanamientos? No lo sabemos. ¿Quién tiene los elementos encontrados? La policía. ¿Están en la causa? No. ¿El Juez sabe qué había? Tampoco. Tememos que estén preparando una puesta en escena para la próxima semana, como se aproxima el año de la desaparición de Julio López. Tememos que el gobierno esté armando algún circo, basado precisamente en esos allanamientos que se hicieron tarde y mal. Puede que haya alguna detención, también que esa detención no tenga que ver con el secuestro de López y que pretenda ser usado en política para minimizar el impacto de las marchas que preparamos para el 18, para utilizarlo en la campaña electoral. Realmente estas cosas indignan. Llevaría un programa entero describir en su totalidad las irregularidades manifiestas que hay en esa causa, pero para muestra basta un botón, ¿te acordarás de los allanamientos al Penal de Marcos Paz?, que tampoco fueron allanamientos, fueron mal hechos, sin la querella, sin el Juez. Finalmente secuestraron, entre otras cosas, una agenda de Etchecolaz (en el primero), que, como toda agenda, tiene dos partes: una de números telefónicos y otra de notas. Entre las notas Etchecolaz tenía algunos números telefónicos. Bueno, de ese famoso entrecruzamiento de teléfonos nos enteramos que la agenda nunca llegó a los técnicos que tienen que marcar los números, "se perdió en el camino" ¡Casualmente! Si alguien puede pensar que esto es casualidad, es demasiado ingenuo o cómplice.
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Gracias a:
- Asociación Madres de Plaza de Mayo Filial Alto Valle.
- Ce.Pro.D.H
- Leo Sánchez.
- Graciela Frañol.
- Alysson Garmendia de Quesada.
- Diego de Quesada.
- Julieta, Pepe, Roxana y Sofía; de H.I.J.O.S
- Co.Ca.Pre.JUS.YA.
- Pan y Rosas.
- Florencia Colanttuono.
- Aroldo García García.
- Pedro Eduardo Brentana.
- Martín Talero.
- Anto.
- Santi.
- Alejandra Weretilnecki.
- Fernanda Etchemaite Saavedra.
- Domingo Etchemaite Saavedra.
- Gabriel Hernando Gianlucca.
- Anita Pereyra.
(por Mariano Etchemaite)
Хуaнчй МaрЯ Фрэцку
Al ROJO Vivo



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viernes, 16 de enero de 2009
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